La radiofrecuencia produce un calentamiento profundo que afecta a la
piel y el tejido graso subcutáneo. Un calentamiento, que podríamos decir,
va de dentro hacia fuera. Dicho calentamiento va a favorecer:

• El drenaje linfático, lo cual permitirá disminuir los líquidos y las
toxinas donde se encuentran embebidos los adipocitos del tejido
afecto de celulitis.

• Un aumento en la circulación de la zona, que permitirá tanto
mejorar el metabolismo del tejido graso subcutáneo como la mejora
del aspecto de la piel acompañante.

• La formación de nuevo colágeno, tanto en la piel como en el
tejido subcutáneo, permitiendo que todo el tejido adquiera firmeza
gracias a la reorganización de los septos fibrosos y al engrosamiento
dérmico suprayacente.

• Por último, tras la lesión térmica controlada con retracción del tejido
hay una respuesta inflamatoria que se verá acompañada de migración
de fibroblastos, lo cual reforzará aún más la estructura
de colágeno, dando como resultado un rejuvenecimiento de la zona
tratada.

EL TRATAMIENTO
El procedimiento es sencillo. Previamente a la sesión se toman fotos
y se marca la zona con un rotulador quirúrgico. Posteriormente se
aplica sobre la piel limpia un aceite y se aplica la energía introduciéndola
por medio de un cabezal de tratamiento que se mueve constantemente
sobre la piel. La duración del tratamiento es variable, dependiendo del área
a tratar. Áreas pequeñas, como los brazos, suelen realizarse en 25 o 30
minutos, mientras que áreas más amplias como los trocánteres
(cartucheras) pueden prolongarse de 45 a 60 minutos.

Una vez terminada la sesión se aplica gel de aloe vera en las zonas
tratadas y el paciente puede incorporarse a su vida cotidiana inmediatamente,
evitando el sol y los rayos UVA durante las siguientes 48 horas. Se recomienda
beber abundante agua tras la sesión, ya que ayudará al resultado final.

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