Cada vez es más popular, más accesible y más necesario llevar a nuestras mascotas a la peluquería. Y no solo por un tema de “look”, sino que también por un tema higiénico, ya que una vez en la peluquería, la mascota (ya sea perro o gato) se somete a una revisión completa por el peluquero canino, que idealmente debe haber estudiado su oficio para tener conocimiento de todas las anormalidades que pueda tener la mascota.

El mejor examen físico general del perro que se puede realizar es sin duda el que realiza el peluquero canino. Tenemos que tener en cuenta que la manipulación y observación que se realiza en peluquería es muy profunda.

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Seguramente muchos de nosotros hemos sentido la curiosidad de probar a hacer el trabajo de peluquería canina en nuestro perro de forma casera para ahorrarnos el dinero de tener que llevarlo o simplemente porque nos gusta esto de pasar cepillos y dar tijeretazos.

Es comprensible que con la situación actual queramos ahorrar al máximo y prescindir de ciertos gastos, pero hay que tener muy claros los beneficios de un buen servicio de peluquería canina antes de pensar en renunciar a él.

Un buen servicio de peluquería canina es más que algo estético que incluye como mínimo baño en profundidad con champús específicos y muchas veces si el perro lo necesitase una mezcla de ellos, acondicionamiento del pelo y la piel, corte de uñas, limpieza de oídos.
Y todo esto sin hablar de tratamientos de piel y el arreglo y corte del pelo, que puede incluir desde un corte estético, hasta cepillados en profundidad, deslanado a fondo (principalmente en época de muda) y el desenredo de nudos.

¿Después de esto seguimos considerando prescindible llevar a nuestro perro a la peluquería? Hay quien incluso se queja de que sale más caro llevar al perro que ir nosotros mismos a la peluquería a hacernos corte y mechas, pero a día de hoy no he conocido a ninguna peluquera humana que tenga que usar una máquina literalmente de caballo para conseguir quitar los nudos de la cabeza de su cliente adornado con cientos de pulgas o garrapatas y mucho menos a un cliente con miedo al secador que haya decidido morder al peluquero; además si contamos el precio por hora, veremos que la peluquería canina es mucho más económica que la humana.

Tampoco podemos pretender que si nosotros no cepillamos y mantenemos periódicamente a nuestra mascota en casa y la llevamos a la peluquería canina cada 6 meses, vaya feliz y confiada, pues lo más probable es que para poder arreglar la maraña de pelos tenga que sufrir uno que otro tirón.

Un error muy común es pensar que rapar a nuestro gato o perro es la opción más fácil, económica y cómoda para el animal, pero nada más lejos de la realidad. Además de los problemas de salud e incomodidades que esto les causa, es a largo plazo la opción más cara.
Debemos entender la belleza canina como calidad de vida para nuestras mascotas.

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