La sentencia de La Manada gira en torno a tres palabras: consentimiento, violencia e intimidación. Tres palabras que no tienen el mismo significado para el derecho o para una persona sin conocimientos jurídicos. Tres palabras que delimitan una gran zona gris, sujeta a interpretaciones y contextos. La Vanguardia ha consultado con tres abogados penalistas a fin de desbrozar este territorio, que pasa por definir qué es cada uno de estos términos.

Las fronteras del delito sexual han cambiado radicalmente. Hace años, la violación era un hecho en que un desconocido asaltaba a una mujer y la agredía sexualmente. Esto ha cambiado radicalmente, pero “¿dónde está la linea roja?”, se pregunta el letrado José María Fuster Fabra, que añade: “afortunadamente, el concepto de consentimiento ha evolucionado, pero muchas veces estas situaciones se dan en un contexto de drogas y alcohol que nubla voluntades y analizarlo después es muy difícil. El problema es que a posteriori es muy complicado reproducir el contexto”.

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