LOGRAR SER PACIENTE

Si los sentimientos son la respuesta que el cerebro genera con la información del interior, las emociones pueden ser la solución que el cerebro genera con la información del exterior, con el propósito, normalmente, de preparar cuerpo y mente para la situación en la que nos encontremos en cada momento.

Los sentidos captan la información visual, sonora, olfativa, gustativa, táctil y sentimental,  y
la envían al cerebro, clasificándola como placer (oportunidad de acercamiento) o como dolor
(peligro y rechazo).

Llamamos emociones y sentimientos a las sensaciones que producen los cambios químicos generados entre cuerpo y mente. Son, en esencia, energía bioquímica que provocan tanto alteraciones del ánimo como un conjunto de reacciones físicas que preparan al cuerpo para atacar, huir, esconderse, acercarse, pensar y otro sin fin de etiquetas que nos producen el cariño de un abrazo o un beso, una mirada e incluso una aspirina o un jarabe.

La ira tensa los músculos y la mirada, y acelera el corazón. El miedo nos predispone para huir o pasar desapercibidos.

La sorpresa nos paraliza, a no ser que ya estemos predispuestos a algo, para recabar más información antes de acercarnos o alejarnos, antes incluso de tener miedo o tiempo para pensar, y así con todas y cada una de nuestras emociones. Éstas preparan tanto al cuerpo como a la mente.

Desde la ira sólo captaremos aquella información que refuerce las conclusiones de agravio. Con el miedo, nuevos y terribles peligros, y desde la euforia, más y nuevas razones para encantarse.

Las emociones actúan como filtros y moldes que nos hacen construir nuestra realidad de una manera acorde a nuestra visión. Todo depende del cristal con que se mira. El cristal somos nosotros mismos, y las emociones los filtros que nos colorean. El uso inteligente de nuestras emociones es la tarea más importante de nuestra existencia. Ésta hace que trabajemos la mitad para conseguir el doble y disfrutarlo el triple: el sueño más anhelado de toda persona.

La desarrollada inteligencia emocional es saber controlar la paciencia y dejarse fluir con
coherencia armónica. Es la espontaneidad y sencillez que siempre suena bien, incluso en situaciones de mucha incertidumbre. Porque con las emociones, o las usas tú a ellas, o éstas te usan a ti.

Te voy a contar un secreto: la verdad es que no importa mezclar las cosas cuando creamos comodidad en los demás y en nosotros mismos. Estar cómodo aporta un brillo extra a las miradas y nos hace más naturales. Vivir el presente no es pensar en recuerdos dolorosos ni ansiar lo que no podemos alcanzar en este instante. En este sentido, ser paciente es vivir el presente, aunque con un añadido: de forma natural. La naturalidad es el equilibrio entre la paciencia y los deseos, cada uno tiene la suya. Y cuanto más compensado está ese equilibrio, más armonía desprendemos.

Los deseos insatisfechos producen ansiedad. Algunos recuerdos, sustos, pensamientos diversos y muchas carencias también producen ansiedad, incluso angustia. Y la paciencia, cuando se consigue desarrollar sobre cada estado anímico, nos convierte en personas fuertes, inteligentes y con corazón.

Y tú qué opinas ? deja un comentario:

DEJA UNA RESPUESTA