Tess, El personaje de Melanie Griffith, tiene treinta años y no posee un título universitario, sino que ha estudiado en la escuela nocturna. A pesar de estar limitada por una titulación para poder acceder a otros puestos, tiene mucho empeño y ganas de convertirse en una gran profesional de las finanzas, por lo que demuestra sus otras habilidades, que son rechazadas constantemente por los demás.

En esa lucha por demostrar lo que vale en un mundo de hombres, donde la desconfianza y la competitividad son las competencias clave para triunfar, el personaje de Melanie sufre algunas decepciones y muchísimas trabas, incluida la traición de su jefa, Sigourney Weaver. Mucho más dura y competitiva que sus compañeros, es una mujer hecha a sí misma que ha llegado a la cima en un mundo masculino. Gracias a desarrollar esas competencias “de hombres” que tanto le han costado, ha conseguido el puesto que ahora tiene y merecerse el respeto de sus compañeros, hombres. Ha tenido que demostrar el doble por el hecho de ser mujer.

Armas de mujer es una gran película que fue muy nominada y valorada en la época, justamente coincidiendo con las grandes fortunas que se manejaban en la bolsa y los yuppies que empezaban a dominar los negocios en el mundo. La recomiendo en todas las formaciones de recursos humanos que imparto, ya que crea un gran debate sobre los valores, el capital humano, los distintos roles en los cargos directivos y la evolución de las competencias que se valoran en las empresas.
Es un film en el que se dan cita todos los elementos exclusivos y valorados para ser una persona de éxito dentro del mundo de los negocios:

El cociente intelectual prima por encima de todo lo demás. Es el factor más valorado. Los títulos universitarios y los másteres te abren directamente las puertas a cargos más elevados y mejor remunerados.

Competencias como la competitividad, la analítica, el control de las emociones, la capacidad de asumir grandes riesgos o la autoridad formal son más naturales en los hombres, facilitándoles ocupar altísimos cargos en las empresas. Son capacidades muy bien valoradas.

Si comparamos la época de la película y la actualidad, nos daremos cuenta de que algunas cosas han cambiado, afortunadamente.

Habrá momentos en nuestras vidas (y en la economía) en los que surjan nuevas burbujas y tengamos la sensación de que “todo vale”, todo se vende a cualquier precio y de cualquier forma. Nos volvemos más exigentes más intransigentes y egoístas, y hacemos muchas cosas en nuestra condición de humanos para conseguir el máximo posible; muchas veces olvidando valores como el respeto, o el ser ecológico: haciendo las cosas bien para mí, para los demás y para el medio ambiente.

Las mujeres representan un alto porcentaje de las decisiones de compra en occidente,
además de que han surgido nuevas empresarias y emprendedoras. Tienen más poder
y valor en los mercados.

Después de superar las crisis, en las que las tasas de desempleo han sido altísimas, en las que no había confianza en las empresas ni en el consumidor, en las que miles y miles de empresas tuvieron que cerrar y despedir a su personal, en las que no había crédito para emprender ni para mantenerse… es en ese momento, en el que parece que paramos, analizamos y nos damos cuenta de que la confianza se genera con la escucha activa, con volver a tratar a la personas y a los clientes como tales, no como números. Estamos en una época en la que competencias de naturaleza más femenina, como son la inteligencia emocional, el dominio de las emociones, la escucha activa, las personas, el medio ambiente, la intuición, resolución de conflictos, el ver todas las posibilidades mediante el diálogo, la mediación, etc., son muy valoradas por las grandes empresas. En un mundo  transparente gracias a internet, las empresas más abiertas y más responsables con las personas y el medio ambiente serán las que llevarán ventaja.

Las mujeres representan un alto porcentaje de las decisiones de compra en occidente, además de que han surgido nuevas empresarias y emprendedoras. Tienen más poder y valor en los mercados.

Las mujeres del Baby Boom van a dejar paso y una gran herencia a una nueva generación de mujeres que ya ostentan cargos de dirección o son empresarias. Ellas valoran, junto con sus compañeros, esas competencias y habilidades más femeninas que durante años fueron descartadas por débiles.

¿Os imagináis cómo será el mundo dentro de treinta años más?

Tengo familia en Suecia, dos días y tres primas, y, desde siempre, su mapa no era mi territorio. Pero estamos cada vez más cerca.

Estamos en una época en la que, competencias de naturaleza más femenina como son la inteligencia emocional, el dominio de las emociones, la escucha activa, las personas, el medio ambiente, la intuición, resolución de conflictos, el ver todas las posibilidades mediante el diálogo, la mediación, etc., son muy valoradas por las grandes empresas.

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