A lo largo de la vida aprendemos el uso y significado del lenguaje hablado, lo experimentamos y lo vivimos sin darnos cuenta. Las palabras nos afectan, para bien o para mal, y activan nuestro sistema neuroquímico en cada ocasión. La Programación Neurolingüística nos ayuda a conocer y aprender a usar el lenguaje de una forma más eficiente y atractiva, para tener una comunicación más clara y positiva.

En vista de tanta información que leo y escucho diariamente, creo que es el momento de compartir lo aprendido, que se ha sabido durante décadas. Con esto pretendo crear algo de inquietud en vosotros, como en su momento se creó en mí. Éstas son sólo algunas de las palabras que tener presentes, para ver cómo las usamos y cómo nos impiden conseguir lo que realmente queremos.

En realidad, centrar nuestra valiosa energía, atención y tiempo en aquello que deseamos erradicar de nuestra vida nos quita fuerza vital y desvía nuestro interés de aquello
que deseamos defender y fomentar, llevándolo hacia lo que deseamos combatir.
Una marcha contra la violencia o en contra de alguien o algo, alinea una multitud de
energías y la atención de una masa en torno a lo que rechazamos ver en nuestro mundo.
Además de esto, el sentimiento general es de enojo, de resentimiento, de rabia hacia quienes perpetúan la violencia. Si en lugar de eso nos reunimos en torno a la paz o a aquello que sí queremos, a lo que deseamos ver, hacia lo que queremos cambiar, entonces el sentimiento es de fe, de seguridad, de unión y transparencia.

Debemos hacer un uso consciente y enriquecedor del lenguaje: cuando nos enfocamos “en contra” o “anti” algo estamos alimentando a nuestra mente (la materia prima de todas nuestras realizaciones) con las palabras de aquello que descartaríamos construir en nuestro mundo ideal. Y el impacto es más grande aún cuando dos o más personas están unidas en torno a esa consigna que va en contra de algo: grupos y/o páginas “en contra de” o “anti…”; sociedades “en contra de”; políticos haciendo proselitismo clamando estar “en contra de algo”; peticiones de firmas “en contra de algo” o “anti” algo… ¿Que ha sucedido hasta ahora con esto? Demos la bienvenida a la paz, al bienestar , a la convivencia armoniosa, a la libertad en todas sus expresiones; resaltemos y enfoquémonos en buscar lo bueno de cada situación.

La madre Teresa de Calcuta repetía esta frase: “No me inviten a una marcha CONTRA la guerra; si es a favor de la paz, entonces iré ”.

Ir en contra de lo que no se quiere nos desgasta y no resulta nada efectivo. Es mucho más efectivo ir a favor de lo que se quiere.

Durante algunos años decidí dedicarme por completo al estudio del ser humano y de las realidades no visibles; procuro mostrar el potencial que se haya escondido en el interior, restaurar las memorias de lo que, en el fondo, ya se sabe. Al aprender a escuchar lo que se oculta en la palabra sabremos dónde nos encontramos y si vamos en la dirección correcta.

Los pensamientos son una proyección de las palabras. Desconocemos los pensamientos
que nos habitan hasta que los nombramos. Descubrir que la palabra va en una dirección diferente a la de la idea es descubrir que nuestras fuerzas se han dividido dramáticamente: una parte de nosotros trata de crear algo, mientras nuestra mente está tratando de crear
otra cosa. El cómo (forma) se somete al qué (orden); procuremos estar atentos y ser
conscientes de hacia dónde programamos nuestra energía: esto es realmente importante.

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